Origen de las peregrinaciones a Santiago

A finales del siglo VIII se difundió en el noroeste de la península ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en estas tierras, tras evangelizarlas. En el año 813 se descubrió en un bosque cerca de Iria Flavia, actualmente Padrón, una antigua capilla de la época romana donde había un sepulcro con los supuestos restos del Apóstol Santiago.

 

Alfonso II el Casto, rey de Asturias, viajó con su corte al lugar, siendo así el primer peregrino de la historia, y mandó edificar una pequeña iglesia. La noticia se extendió por toda la Europa cristiana y los peregrinos comenzaron a llegar al lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, cuyo nombre derivó en el término Compostela. Con el paso de los años, la iglesia llegaría a convertirse en la catedral compostelana.

 

El número de peregrinos aumentó extraordinariamente a partir del siglo XI, cuando la población europea fue saliendo del aislamiento de épocas anteriores, y Compostela fue convirtiéndose en uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad, junto con Jerusalén y Roma.

 

Con el tiempo, fueron potenciándose determinados itinerarios que garantizaban alojamiento y otros servicios al peregrino, y que se fueron jalonando de santuarios, monasterios e iglesias. Estas rutas preferentes suponían mayor seguridad para el peregrino, y le evitaban realizar su camino en solitario. El famoso Códice Calixtino, escrito por el clérigo francés Aymeric Picaud en el siglo XII, ya describe el Camino de Santiago Francés y da consejos para recorrerlo.

Pero también existieron otros caminos mucho menos frecuentados, utilizados por peregrinos que partían de lugares alejados de la ruta principal, como es el caso del Camino que parte desde Valencia.

El Camino de Santiago desde Valencia

El Camino de Valencia a Santiago por Requena es una histórica ruta de peregrinación, que seguía una de las principales vías de comercio entre Valencia y Castilla. El camino original, trazado sobre itinerarios preexistentes, se habilitó desde el año 1427 para carruajes y viajeros con el objetivo de abastecer de trigo castellano a la capital del Turia, y desde entonces ha evolucionado y mantenido su flujo de viajeros y mercancías hasta la actualidad.

 

Hay numerosas evidencias de que esta ruta era utilizada desde el siglo XV por peregrinos que iban a Santiago de Compostela a visitar la tumba del Apóstol. Jaime Roig, escritor y medico valenciano, escribió entre 1456 y 1460 la novela “L’Espill” o el “Llibre de les dones”, donde se narran las aventuras de un hombre que, después de una vida azarosa, inicia desde Valencia el Camino hasta Santiago de Compostela. En uno de los párrafos menciona su paso por Buñol y Requena, lo que nos hace pensar que fue la principal vía de peregrinación desde Valencia.

 

En 1546, el valenciano Pedro Juan Villuga publicó el primer repertorio de caminos en Europa en lengua moderna, como obra de consulta para viajeros. En ella se describen los principales caminos de España, con los nombres de las diferentes localidades de paso y las distancias intermedias en leguas. Pueden consultarse los caminos y mapas descritos por Villuga en el siguiente enlace: www.traianvs.net/villuga.

 

Como ejemplo, el itinerario número 26 del repertorio de Villuga coincide exactamente con el recorrido del Camino de Santiago Francés, pero en sentido inverso. El camino número 67 se titula “De Valencia a Santiago”, con una distancia total de 188 leguas, y sale de Valencia en dirección oeste hacia Requena, lo que confirma el itinerario descrito anteriormente por Jaime Roig. También se pueden identificar los nombres de los lugares de paso con los de las poblaciones actuales.

El Camino de la Lana

El Camino de la Lana fue históricamente uno de los más antiguos itinerarios comerciales que cruzaba la península ibérica, principalmente como ruta de trashumancia que seguían pastores, esquiladores, ganaderos y comerciantes, para trasladar sus rebaños de ovejas y los productos derivados de éstas. Unía los grandes centros productores ovinos de La Mancha con la ciudad de Burgos, que era el principal centro comercial de la lana durante los siglos XVI y XVII.

 

Pero esta ruta ya era utilizada desde al menos el siglo XIII, utilizando antiguos caminos e incluso vías romanas, que las autoridades gobernantes protegían para hacerlos más seguros y para facilitar el tránsito de viajeros. Este continuo trasiego de personas y animales facilitó su uso a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela desde el Levante peninsular, y luego volvían a sus lugares de origen, existiendo numerosas evidencias de su uso como ruta histórica de peregrinación.

 

Su uso como ruta de peregrinación tradicional hacia Santiago de Compostela está perfectamente documentado, teniendo como primera referencia la realizada en 1624 por Francisco Patiño, María Franchis y Sebastián de la Huerta, vecinos de la localidad conquense de Monteagudo de las Salinas. Por ese motivo, al recuperarse esta ruta se eligió esta población como inicio del recorrido, siguiendo el trayecto descrito en el siglo XVI en el repertorio de Alonso de Meneses.

En la Edad Media este itinerario adquiere matices cidianos, pues es el que recorre el Mío Cid Rodrigo Díaz y sus mesnadas, en sentido inverso, camino del destierro. Tanto la Crónica de Veinte Reyes como el Poema de Mío Cid describen el mismo itinerario y, en la Edad contemporánea, la recorrerá un joven Camilo José Cela, también a la inversa, en su Viaje a la Alcarria.

© 2020 El Camino de la Lana desde Valencia. Asociación Jacobea de Requena

www.caminolanavalencia.es

caminorequena@gmail.com

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